Desde
la prehistoria el hombre midió el tiempo. Erigió columnas
de piedra de modo que cuando un astro coincidiera con su alineación,
señalase un momento o fecha importante. Los antiguos obeliscos
egipcios eran pilares cuya sombra se desplazaba a medida que transcurría
el día y marcaba las horas entre el amanecer y la caída
del sol.
El siguiente adelanto en la medición del
tiempo fue la creación de relojes con movimiento propio,
que no dependían del o de los cuerpos celestes. Los babilonios,
los egipcios, los chinos y los hindúes utilizaron el agua
contenida en un recipiente graduado, del que se escapaba, y hacía
descender su nivel. El nivel del agua coincidía con una escala
marcada en el recipiente que señalaba las horas. Otro tipo
de reloj de flujo es el de arena, que data de hace aproximadamente
500 años. La arena cae de un compartimiento superior a uno
inferior a través de un estrecho cuello. Cuando ha caído
totalmente se invierte el reloj y el procedimiento recomienza. Se
debe conocer el lapso que tarda en completarse el ciclo. Otro método
utilizado para medir el tiempo fue la velocidad con que una sustancia
se consumía o quemaba. El más conocido de estos relojes
estuvo constituido por la vela graduada, aunque se utilizaban también
cuerdas con nudos y lámparas de aceite con depósitos
graduados.
Los relojes mecánicos, con manecillas que
avanzan lentamente por la acción de engranajes, aparecieron
hace varios siglos. Se conserva el reloj fabricado en 1364 para
el palacio de Carlos V, en París. En estos primitivos relojes
el movimiento se originaba por un peso colgante que impulsaba una
rueda dentada o árbol de volante cuyos dientes estaban dispuestos
en forma perpendicular al diámetro de la misma. Dos láminas
llamadas “paletas” , dispuestas sobre un eje horizontal que oscilaba,
engranaban en los dientes del árbol del volante y regulaban
su movimiento. Este fue el primer sistema de escape empleado en
los relojes, del mismo modo que la pesa constituyó el primer
sistema motriz. Falta aún que hagamos referencia al tercer
sistema o parte esencial de un reloj, el oscilador, que controla
los movimientos de escape. En el primitivo reloj que describimos,
esta función estaba a cargo de una palanqueta fijada en el
extremo del eje de escape (aquel con las dos láminas), que
oscilaba merced al impulso que ejercían los dientes del árbol
de volante. La duración de la oscilación, y por ende
del escape, era regulada mediante una pesa deslizante fija a la
palanqueta. Estos relojes resultaban inseguros debido a sus primitivos
mecanismos de escape y oscilación.

Distintas partes del mecanismo de un reloj de péndulo
y su funcionamiento.
Hasta el siglo XV no sobrevinieron cambios en cuanto
a la fuente de energía empleada, pues siguió siendo
la pesa. En ese siglo apareció el resorte espiral que dio
nuevo impulso a la relojería y permitió la invención
de los relojes portátiles. La evolución prosiguió
en el siglo XIX, con la difusión de la electricidad y su
aplicación en tecnología. El movimiento de escape
por laminillas fue reemplazado en el siglo XIX, cuando fue sustituido
por una pieza con forma de pinza cuyos brazos engranaban alternativamente
en el árbol de volante. En cuanto al perfeccionamiento del
oscilador, como Galileo había demostrado que el péndulo
tenía una duración de oscilación más
o menos constante, esto permitió que fuera incorporado a
los relojes en reemplazo de la palanqueta. El péndulo continuó
su desarrollo y perfeccionamiento hasta 1920, cuando el doctor C.
E. Guillaume descubrió el invar, metal prácticamente
insensible a la temperatura que permitió la fabricación
de péndulos casi perfectos, pues no variaban su frecuencia
de oscilación por influencia del ambiente exterior. En lugar
de un péndulo ( incapaz de ser incorporado en un reloj portátil
) puede utilizarse como oscilador una rueda balancín y un
finísimo resorte espiral. Esta innovación introducida
por Huygens en 1675 y la invención del escape de palanca,
debida a Thomas Mudge, en el siglo XIX, determinaron la evolución
del reloj portátil que había sido inventado por Peter
Hanlein, alrededor del año 1500. Desde los “huevos de Nuremberg”,
como se llamaba a los medidores de tiempo de Hanlein, hasta los
modernos relojes de pulsera fabricados en serie, sumergibles en
el agua, resistentes a los golpes, no afectables por el magnetismo
y que se dan cuerda automáticamente, han pasado 450 años
de estudios y experiencias. Hoy, los medidores mecánicos
de tiempo afrontan la rivalidad de los medidores eléctricos
y electrónicos. Alexander Bain realizó, durante la
década de 1840, en Gran Bretaña, gran parte del trabajo
de investigación relacionado con relojes que funcionaban
merced a un sistema eléctrico. Este método demostró
ser capaz tanto de proveer fuerza impulsora al mecanismo de un reloj,
como de sincronizar diversos relojes secundarios a uno “maestro”.
Algunos relojes eléctricos son esencialmente mecánicos,
pero poseen un motor eléctrico que eleva la pesa impulsora,
o enrolla el resorte espiral, a intervalos regulares. Otros relojes
eléctricos poseen péndulos que oscilan gracias a impulsos
provenientes de electromagnetos. En 1957 se introdujeron los primeros
relojes de pulsera electrónicos. Impulsados por minúsculas
pilas secas, que mediante electromagnetos hacen oscilar la rueda
balancín, no necesitan del mecanismo de cuerda. Algunos utilizan
un diapasón en reemplazo del balancín, que vibra por
la acción de los electromagnetos. Como la oscilación
dura menos, el reloj es más preciso. Aun se obtiene mayor
exactitud si se emplean cristales piezoeléctricos de cuarzo,
en vez de un diapasón, pues su frecuencia de oscilación
es mucho mayor.
Si dejamos de considerar las posibilidades técnicas
de los relojes de pulsera, debemos decir que se puede obtener un
mayor grado de precisión por medio del reloj atómico.
Los mismos tienen su fundamento en la frecuencia de oscilación
de los átomos de cesio .
EL PÉNDULO .
Nombre dado a todo cuerpo rígido que suspendido
de un eje horizontal fijo, está sometido a la acción
de su peso, es decir de la gravedad, y puede realizar un movimiento
de balanceo por debajo de su punto de suspensión. A tal dispositivo
se lo llama péndulo compuesto. Se facilita su estudio si
se considera que se trata de una pequeña esferita, o de una
pesa en forma de lenteja, suspendida de un hilo cuyo peso es despreciable
en comparación con el de la esferita, y el radio de ésta
muy pequeño comparado con la longitud del hilo. Este péndulo,
denominado simple, ideal o matemático, se define con más
rigor como un punto material pesado, suspendido de un hilo inextensible
y sin masa.
La longitud del péndulo es la del hilo, que en la práctica
representa la distancia entre el punto de suspensión y el
centro de la pequeña esferita, o centro de gravedad de la
misma. Su período de oscilación es el tiempo empleado
por el péndulo para completar un ciclo completo de movimiento,
es decir, entre la partida de una posición extrema y su retorno
a la misma. Además se llama amplitud del movimiento pendular
al valor máximo del ángulo formado por la vertical
que pasa por el centro de suspensión y la posición
extrema del péndulo.
El movimiento pendular obedece a las siguientes leyes, establecidas
por Galileo:
·
Ley de isocronismo: En un mismo péndulo
el tiempo de oscilación no depende de la amplitud, en efecto,
si se mide con un reloj cronómetro el tiempo de una oscilación
cuando la amplitud es pequeña, 50 ó 60 y después
cuando es mayor, 100 ó 150, se comprueba que se obtiene el
mismo resultado.
·
Ley de las masas: El tiempo de oscilación
no depende de la masa pendular. En efecto, si se toman dos péndulos
de igual longitud, uno de hierro y otro de madera , se observará
que tardan en oscilar el mismo tiempo.
·
Ley de las longitudes: El tiempo de oscilación
de un péndulo es proporcional a la raíz cuadrada de
la longitud. Si la longitud de un péndulo se hace 4 veces
mayor, el tiempo se duplica, pues 2 es la raíz cuadrada de
4.
Los
péndulos se usan para la medición del tiempo, en los
relojes; para determinar la aceleración de la gravedad, por
medio de la fórmula del péndulo que expresa:

en
la que T es el período de oscilación
del péndulo; l Su longitud; g:
la aceleración de la gravedad, y π (letra
griega que corresponde a nuestra p) el valor inconmensurable de
la relación de la circunferencia al diámetro, que
aproximadamente es igual a 3,14. El péndulo también
sirve para comprobar el movimiento de rotación de la tierra,
El físico francés León Foucault (1819 ?1898)
comprobó, en 1851, la rotación terrestre con un enorme
péndulo suspendido de la cúpula del Panteón
de París.
El período de oscilación de un péndulo de metal,
y su longitud, son afectados por las variaciones de temperatura
puesto que ésta provoca la dilatación o el encogimiento
de la varilla que sostiene el peso. Esto se corrige empleando metales
no dilatables, o bien utilizando varillas de metales diferentes
y dispuestas de manera tal que las variaciones de longitud se compensen
mutuamente y no alteren por ello la longitud del péndulo.
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Relojes de arena usados por los chinos para
medir el tiempo.

El cronómetro Harrison era usado por
los marinos ingleses a mediados del Siglo XVIII . De gran
precisión .



Un dispositivo llamado escape se usa en todo
mecanismo de relojería para controlar los engranajes
. El escape de borde se usó hasta fines de 1800 . Entonces
se inventó el escape de áncora . Galileo fue
el primero en demostrar que el péndulo puede controlar
el movimiento de escape .

Partes esenciales de un reloj mecánico
moderno .

El reloj atómico mas exácto
que el de un mecanismo electrónico , utiliza las vibraciones
de los átomos de cesio .
Diagrama del péndulo simple. Engranaje
del mecanismo de péndulo :


Período de oscilación T es
el tiempo que tarda el péndulo en pasar de la posición
extrema A a la posición extrema B, y de ésta
nuevamente a la primera .

siendo L igual a la distancia
desde el punto de suspensión al centro de gravedad
de la pesa, g=aceleración de la gravedad .

El péndulo oscila con
velocidad constante, lo que hace de él un regulador
ideal para relojes. El período de cada oscilación
depende solamente de la longitud del péndulo.
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